Me río yo de las portadas de Roxy
Music... Sandy Warner, quince años antes, toda ella turgencia y asilvestrada
sofisticación, se merendaba bien juntas a todas las que ocupaban cubierta en
las grabaciones de Brian Ferry y compañía. Fue la versátil protagonista (de
rubia o morena, de vampiresa primitiva o hipnótica ‘femme fatale’, daba igual:
con cualquier arreglo -o sin él- sugería de todo en las carpetas) del grueso de
álbumes del neoyorkino Martin Denny -referencia ineludible del incómodo y
ambiguo concepto del ‘easy-listening’-, un señor bonachón de formación clásica
que decidió un buen día residir en las islas Hawai (exactamente lo mismo que
deberíamos hacer algunos para quitarnos el estrés de la ciudad absurda, mire
usted) y sumergirse en los sonidos selváticos y relajantes de aquellos lares,
filtrarlos con ritmos latinos y confeccionar así su particular visión de la
música moderna con apuntes del pop orquestal de los años 50 o el jazz. Grupos
como Stereolab han ido aprendiendo mucho de él y, a pesar de que hay algunos
discos donde se regodea demasiado en reproducir sin más los soniditos del
trópico más profundo y de similares paraísos terrenales, no logrando quitarse
del todo el fantasma del tópico reduccionista, hay otros como el que nos ocupa
hoy -“Quiet Village” plus “The Enchanted Sea”, ambos de 1959, en edición
conjunta- que suponen una pequeña delicia y un reclamo perfecto para departir
tranquilamente con las amistades tras una exquisita cena o como preeliminar
para desplegar toda la fuerza sensual y salvaje sobre una indefensa criatura...
tan bien aderezada como Sandy, a ser posible.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 25/01/2006

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