Martin Denny, "Quiet Village" plus "The Enchanted Sea" (1959)





Me río yo de las portadas de Roxy Music... Sandy Warner, quince años antes, toda ella turgencia y asilvestrada sofisticación, se merendaba bien juntas a todas las que ocupaban cubierta en las grabaciones de Brian Ferry y compañía. Fue la versátil protagonista (de rubia o morena, de vampiresa primitiva o hipnótica ‘femme fatale’, daba igual: con cualquier arreglo -o sin él- sugería de todo en las carpetas) del grueso de álbumes del neoyorkino Martin Denny -referencia ineludible del incómodo y ambiguo concepto del ‘easy-listening’-, un señor bonachón de formación clásica que decidió un buen día residir en las islas Hawai (exactamente lo mismo que deberíamos hacer algunos para quitarnos el estrés de la ciudad absurda, mire usted) y sumergirse en los sonidos selváticos y relajantes de aquellos lares, filtrarlos con ritmos latinos y confeccionar así su particular visión de la música moderna con apuntes del pop orquestal de los años 50 o el jazz. Grupos como Stereolab han ido aprendiendo mucho de él y, a pesar de que hay algunos discos donde se regodea demasiado en reproducir sin más los soniditos del trópico más profundo y de similares paraísos terrenales, no logrando quitarse del todo el fantasma del tópico reduccionista, hay otros como el que nos ocupa hoy -“Quiet Village” plus “The Enchanted Sea”, ambos de 1959, en edición conjunta- que suponen una pequeña delicia y un reclamo perfecto para departir tranquilamente con las amistades tras una exquisita cena o como preeliminar para desplegar toda la fuerza sensual y salvaje sobre una indefensa criatura... tan bien aderezada como Sandy, a ser posible.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 25/01/2006

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