He aquí uno de los mejores discos españoles de
la década pasada, y uno de los más infravalorados e injustamente maltratados.
Publicado en 1991, suponía el punto álgido y más maduro y atemporal de una
carrera que se había iniciado como cuatro años antes, entre proclamas al
rock’n’roll fronterizo. Pero todo cambió con este tercer álbum, donde se daban
la mano las influencias mediterráneas intrínsecas en los de Sabadell con otras
ligeramente aflamencadas y de más allá del atlántico, de Athens, por ejemplo,
cuando allá se encontraban fuera de tiempo. Sobriedad, pulcritud y unos textos
muy cuidados, emocionantes y sinceros, que situaron a Xavi Vendrell como uno de
los mejores letristas de aquí de los últimos veinte años:
“Golpes de azar, viajes en tren, quizás,
hicieron que hoy pueda ver que aunque no sea de un lugar, de todos sea también.
Esta ciudad que muere lenta ya, sabe que me
quedaré porque si tengo algo que dar, a ella se lo daré: tesoro de palabras,
tesoro de palabras que hace de la nada brotar la luz.”
“Y tú, que estás cansada y duermes de cualquier
manera, abres un ojo y cuentas a ver si aún estás entera. Cogiste el suave olor
que emanan todos los almendros, como las mieles que maduran dentro de los
huertos.
Lluvia sin fin, empápanos hasta los huesos.
El humo se diluye entre tus labios con el viento,
cuando me explicas es tan fácil que casi lo entiendo. Y nunca más me digas:
"de este agua yo no bebo", porque de olvidos, gota a gota, queda el
pozo lleno.”
“No me preguntes qué puedo hacer, si mis
respuestas no se escriben en papel.
Cierra los ojos y piensa que no vemos nunca lo
que está junto a los pies.
Dias de calor.
Si antes dudaba, ahora también; ya no hay
lugares donde poderse perder. Abre los ojos y mira bien, que hoy es domingo y
siempre está todo al revés.”
La escasa o nula repercusión hizo que tardaran
más de un lustro en publicar una continuación a esta obra maestra que algún día
deberá ocupar el lugar que merece, prolongación que no hizo otra cosa que
ahondar en el malditismo de un gran grupo, convincente como pocos.
Discos como “Casa doce” es lo que se echa muy
mucho en falta en la actualidad, en el baldío panorama doméstico, tan abundante
en propuestas coyunturales y escaso en formaciones apasionadas. Los fans de la
última época de Sr. Chinarro, se me ocurre, podrían estar interesados en una
joya así. Digo.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 26/03/2007

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