Canto XVII (Inferno), de Dante Alighieri





Su rostro era el de un varón justo,
tan benigna era por fuera la piel,
y de serpiente todo el restante cuerpo;
vellosas hasta la axila eran sus zarpas,
la espalda y el pecho y ambos costados
de lazos y escudos salpicados.
De más colores, en fondos y relieves,
no habido nunca tela Turca o Tártara,
ni hubo tal otra que Aracnea preparara.
Como se ven a veces las barcas en la orilla
que en parte sumergidas y en parte están en tierra,
y como allá entre los golosos Tudescos
el castor a lanzar su guerra se apresta,
así la pésima fiera se tenía en el borde
de piedra que al arenal encierra.
En el vacío la entera cola agitaba
curvando en alto la ponzoñosa horca,
que a modo de escorpión la punta armaba.



Dante Alighieri
CANTO XVII. Inferno.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 10/07/2006

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