Después de la escrupulosa trayectoria de Felt,
Lawrence, el principito destronado de los ochenta, amenazó a principios de la
década siguiente con nuevas sorpresas y con tomar definitivamente el mando del
pop británico, ese que supuestamente debería rendirse de una vez por todas a su
genio extraordinario. Pero como nuestro protagonista de hoy es un tipo muy suyo
aunque trabaje concienzudamente en lo contrario, la cosa con Denim (y
posteriormente Go-Kart Mozart) no pasó del culto habitual alrededor de su
figura, reducto de catadores pertinaces hasta la extenuación. Con todo, el giro
en las intenciones del nuevo proyecto tenía su miga: del pop intimista, parco,
perezoso y huidizo pero brillante y repleto de valiosos momentos, se pasó a una
suerte de crossover setentero con más embalaje new wave que glam, por mucho que
se vendiera más lo segundo, lo cual tampoco le deparó más favor en la corriente
‘neo’ de los Suede y compañía que un papel de ilustres segundones casi a pie de
página.
La nueva ola se hace evidente desde un primer
momento, en que descubrimos con ¿sorpresa? la curiosa proximidad vocal de Lawrence
ni más ni menos que con Ric Ocasek, acentuada por ese sonido esponjoso que hace
de Denim en muchos momentos una suerte de Cars a la europea. A la europea
continental, nos atreveríamos a decir, por culpa de una producción retro como
muy franco-belga. En “Denim on ice”, nuestro disco favorito de esta etapa, hay
también canciones que podrían pasar por el Momus más jocoso, además de
constatar su planteamiento directo en grajeas de efecto inmediato, pura
adrenalina teenager que no deja de asombrar en quien fue paradigma de casi todo
lo contrario.
En el primero, “Back in Denim” hay sitio
incluso para renegar de esa década que les vio crecer y por la que siempre será
recordado su principal responsable. Tranquilo, son cosas que pasan, Lawrence.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 15/02/2008

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