Hay películas que, dobladas, no sólo no
parecen perder el encanto que puedan tener en versión original, sino que llegan
a adquirir incluso una personalidad propia y una condición especial. Es el caso
de este incunable de la serie b norteamericana, absolutamente imprescindible
dentro y fuera de la filmografía de su principal responsable (“Satanás”, “El
hombre del planeta X”), que a cada visionado no sólo no pierde fuerza y
espíritu de modernidad, sino que se reafirma a sí misma, desbordando a cada
paso su condición intrínseca de clásico del cine negro. La concatenación de
frases lapidarias e impagables e interpretaciones ejemplares se disfruta sin
miedo al sonrojo por la adaptación gramatical y con una permanente sonrisa en
los labios. Se pueden destacar innumerables momentos, como los fundidos en
negro y los ojos del protagonista recorriendo sus imposibles desdichas en un tratado
sobre la fatalidad y el pesimismo tan acerado y penetrante como pocos. O la
mirada de reojo de Ann Savage, inquietante y me atrevería a decir que incluso
terrorífica. Obligatoria es poco.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 28/01/2008

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