Uno, que no es precisamente muy simpatizante
de un género como el post-rock (sino casi más bien todo lo contrario, al menos
del tipo de producción que se reconoce normalmente como tal), se congratula sin
embargo de toparse con increíbles e inesperadas excepciones como el primero de
los dos álbumes asignados a Deux Filles. Varias conjunciones astrales se aúnan
para auparlo a la categoría de pequeño fetiche de nuestra discoteca: pequeña
gran fábula que habla de dos chicas que entran en contacto tras sendas hecatombes
familiares, grabando sus dos únicos discos, desapareciendo después como si de
sombras “rimbaudianas” se tratase; posterior solución al enigma descubriendo
que dichas figuras no existen, sino que se trata en realidad de otro de los
proyectos fantasmales de Simon Fisher Turner, aka The King Of Luxembourg (y
III). Profecía estilística diez años antes de que dicho post-rock fuese pasto
de novedosos titulares en la prensa especializada. Ascendente impepinable de
bandas como Bark Psychosis –otra de esas honrosas salvedades muy de nuestro
agrado-, virtudes como la brevedad en las composiciones que propicia una mayor
fascinación y un notable reconocimiento hacia quien logra cuidar este tipo de
detalles, además de instigar severamente la imaginación en quince cortes
excursionistas por bosques intransitados, embotados y nebulosos, de estática y
misteriosa percepción.
“Y aún en la muerte no entendía: fueron
amarrados y heridos, fueron quemados y abrasados, fueron mordidos y enterrados.
Sólo quedaban huesos, rígidamente colocados.”
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 23/05/2007

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