Actuó el pasado sábado en Madrid, y estuvimos
poco menos que en familia. No lo achaquen al puente o excusas por el estilo:
parece que sólo existe público para los consagrados, los hypes de turno o la
tontería (auto)impuesta.
En las antípodas del pop-rock independiente
estatal tan lineal, tedioso, previsible, falto de carisma y resultados que
sufrimos desde hace ya muchos años, la aparición de Pablo “El Guincho” es, casi
por mandato divino, una noticia refrescante, interesante y abocada a un mundo
lleno de perspectivas. Miembro de Coconot, uno de los mejores grupos de los
últimos años –el careo entre Tropicalismo y Decadentismo es una cosa que nos
pirra y nos hace albergar esperanzas respecto a la estereotipada actualidad-, y
con dos discos en solitario ya en su haber, tiene en “Palmitos Park” el
banderín de enganche para una propuesta que navega entre la batucada, el
calypso, los clásicos del lounge y la música de baile contemporánea, en
definitiva, por el puro instinto para la agitación corporal. Una carrera en
continua progresión –serían de agradecer más canciones a la altura de
“Palmitos” y más presencia en la puesta en escena, aunque sólo sea por una
cuestión puramente estética- que seguramente nos deparará más y mejores
sorpresas en los últimos meses, siempre desde la heterodoxia militante y el
concepto exuberante. A
seguir.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 06/11/2007

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