“Una señora de los pies a la cabeza; una mujer
sobresaliente, casi tan alta como un hombre de mediana estatura, con una figura
que te alegraba el corazón sólo de verla y que destacaba en los lugares
apropiados. Tenía una piel como el satén, iluminada por un leve rubor, como
cuando el sol se refleja en una vasija de las de antaño. Y su cuello y sus
mejillas eran tan firmes que resultaba imposible pellizcarlas... ¡y pobre
además del que lo intentara, pues menuda le esperaba! ¡Pero su pelo! Diablos,
aquél era el toque definitivo, el que volvía locos a todos los hombres. Era una
melena tan roja como el corazón de una aulaga ardiendo cuando el humo se ha
retirado.”
(Florence Balcombe fotografiada).
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 11/07/2007

No hay comentarios:
Publicar un comentario