Lo más importante de este film que bascula
sobre un tibio pentágono amoroso, es la parte final, cuando el malogrado Laird
Cregar ataca la pieza que ha estado puliendo -y abandonando- durante mucho
tiempo, una sinfonía intensa, subyugante y amenazadora que engulle todos sus
temores, todas sus pasiones encontradas, arrebatos criminales y debilidades
involuntarias. También son memorables las secuencias de la quema de muñecos
(conmemorando el mítico 5 de noviembre), donde Cregar avanza en su porte y
distinción al Robert Mitchum de “The Night of the Hunter”.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 09/06/2008

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