Anthony Reynolds –galés y estrella interior
donde las haya- es el principal responsable de algunos de los mejores discos de
la segunda mitad de los noventa. “Pioneer Soundtracks” y “The Jazz Age” fueron
a nombre de Jack, y éste “To Stars”, ya en el 2000, lo empaquetó para su
entonces grupo paralelo Jacques –toma connotaciones-, precisamente el disco que
más se parece a Jack, ya que el otro, “How To Make Love Volume I”, en comandita
con Momus, cohabitaba con las pulsaciones electrónicas propias del escocés. Apasionado
hasta el tuétano de Scott Walker, de la seda y la certidumbre argumental, sus
canciones son un compendio de nostalgia, fortaleza y pura estética, de la
indefensión o la loca esperanza, por la exclusiva capacidad de amar e intentar
que te amen.
Nunca ha tenido el éxito y el reconocimiento
que se merece –ni siquiera en un país como éste al que le dedicó todo un disco
arrebatado e insondable como “I Was Born (In Prehistoric Spain)” con, entre
otras, “El Jardín del Monasterio” oficiando de cumbre-, y mal está que se tenga
que insistir en ello, pues su talento e inquietud artística está fuera de toda
duda, sobresale por si sola sin necesidad de recurrir a las irreprochables
deudas o las aburridas conexiones con sus congéneres –la gran mayoría muy por
debajo de sus aptitudes y actitudes-. Combustible para el corazón, con criterio
y refinamiento. Indiscutible.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 17/07/2007

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