Su marcha de Orange Juice (sólo llegó hasta el
primer álbum oficial, “You can’t hide your love forever”, de 1982) tuvo que
deberse a discrepancias puramente personales con Edwyn Collins, porque
estilísticas nunca se apreciaron, ni cuando hizo Memphis (un solo single,
hermosísimo, compruébenlo aquí:
http://miraelpendulo.com/index.php/2007/02/10/memphis/), ni cuando publicó,
veinte años después, su primer disco en solitario, una colección de portentosas
y sugestivas melodías, sumum de lirismo y distinción (el que tuvo retuvo, o
cómo reaparecer como si no hubiesen pasado más que unos pocos meses),
irrenunciables para cualquier fan del Zumo de Naranja que vaya por la vida
considerándose como tal.
Podían haber formado un tándem histórico, pero
la lucha de egos relegó a Kirk a un ¿voluntario? ostracismo que sólo incumplió
para acompañar al bueno de Paul Quinn o para fundar el fanzine Strawberry
Switchblade, que diera a su vez nombre a uno de nuestros dúos-fetiche.
Una pena, porque si algo desprenden las
canciones de este legendario personaje es talento.
El milagroso testimonio de la perla más
desaprovechada de la cantera escocesa.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 09/03/2007

No hay comentarios:
Publicar un comentario