Aunque parezca mentira, ayer fue la primera vez que veíamos a Kikí D’ Akí. Y aunque ahora su pequeño gran mito esté normalizado, hasta hace pocos años, cuando sólo existía su mini álbum de 1984, éste disco era uno de los tesoros mejor guardados del pop español. Anoche aquél disco tan sólo pareció un “accidente”, así que hay que tomar su andadura en Siesta como un proyecto ante todo presente y escasamente nostálgico.
Tras formar parte de Las Chinas,
grupo nuevaolero de entrañable recuerdo, su debut en solitario, llamado como
ella misma, contó con la valiosísima y definitoria contribución compositiva de
Fernando Márquez, que por aquél entonces andaba finiquitando La Mode, grupo que
tantos guiños maravillosos nos brindó, y donde aún mantenía un nivel óptimo de
inspiración, igualito que en el disco de ella.
El álbum de Kikí D’ Akí tenía un
aire mucho más atemporal que aquellas canciones de La Mode, creando un inconsciente
eslabón con las creaciones de Vainica Doble y entroncando aún más
inconscientemente con parte del pop independiente de los noventa, aquél que se
hacía por San Sebastián y alrededores. Una obra maestra donde TODAS las
canciones son perfectas, todas las letras despiden un magnetismo encantador, y
donde hasta la endeble producción te hace sonreír de gozo.
Uno de los discos
fun-da-men-ta-les ayer, hoy y siempre.
“¡Larga vida al pop!”
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 20/10/2006

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