En un cine como el de Bergman donde no suele
haber concesiones conceptuales, Los Comulgantes ocupa un lugar de honor en el
rigor de sus habituales planteamientos. El protagonista ha fracasado en su
intento de convivir y trabajar con Dios, de llegar hasta él. Sus creencias
están desplomadas y naufragan en una corriente continua y ajena al llamamiento
espiritual. No solamente Dios no escucha, sino que parece estar ausente por
tiempo indefinido. Todo ello repercutirá en la comunidad a la cual se debe su
intérprete, donde se ve incapaz de llevar a buen puerto un compromiso
sentimental y religioso atosigante.
El celuloide hecho témpano inamovible. No
busquen respuestas. Impresionante.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 31/10/2007

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