Tom Jobim le tenía en un pedestal, descifró
como nadie los cuadernos de Noel Rosa y Herivelto Martins –santos rescates de
aquellas grabaciones por cortesía de la imprescindible colección Revivendo-,
amarró el tango con soltura y prestancia; se codeó en definitiva, siempre, con
la crême de la vanguardia y la tradición brasileña –Lobão, Tim Maia, Capiba,
Gal Costa- en cada una de las décadas que le tocó vivir. Nelson Gonçalves,
mucho más allá del estereotipo de cantante melódico al uso, fue todo un señor
de la cabeza a los pies, un profesor de la interpretación y el mejor olfato
artístico, anécdotas con los estupefacientes, la cárcel y el boxeo aparte.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 18/01/2007

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