Leyendo el reciente libro
dedicado a Cohen, “Conversaciones con un superviviente”, se nos recuerdan los
obstinados intentos del canadiense por conquistar (uhmmm, ¿sería éste el verbo
adecuado?) a Nico y cómo ella le mantuvo en todo momento a una prudente
distancia, entre otras cosas por la desconfianza que le provocaba el bardo de
Montreal. Pobrecillo Cohen, una de las pocas que se le escaparon, je je. Además
descubrimos que fue sobre todo Nico la fijación principal de Leonard a la hora
de lanzarse a modular su voz en los inicios de su obra discográfica. Esa
personalísima forma de cantar de la alemana, seguramente provocada en parte por
una ligera sordera.
“Chelsea girl” fue el primer
disco en solitario de Nico, tras su tortuoso paso por la comunidad velvetiana.
Perezosa obra maestra, gracias a una recolección de composiciones geniales de
Jackson Browne y sus ex–compañeros Reed y Cale (que además tocan en el disco)
entre otros. Todas ellas dominadas por la distante y aristocrática voz de la
musa warholiana y esa sección de cuerda heredada de la atmósfera ponzoñosa del
disco del plátano.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 30/05/2006

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