“Hay un sufrimiento para el
artista peor que el originado por invierno o la pobreza. Es algo así como el
invierno de la mente. La horrible sensación de la indiferencia del mundo.”
Es un cuento más allá del tiempo,
un sueño que nunca termina. Todo parece escaparse en él, incluida la poco menos
que autista interpretación de un Joseph Cotten atrapado, como nosotros, en una
canción imposible y perturbadora. Una obstinada búsqueda de la Verdad a través
de la inspiración artística en un cuadro tan hermoso y perfecto como lleno de
trampas, imágenes gloriosas que se suceden sin pausa. Emoción pura.
Especialmente recomendada para los que han sentido una Jennie en sus vidas, y
no paran de retratarla.
Revista Griffith.- ¿Por qué le
gustaba tanto Jennie?
Buñuel.- Porque es la entrada a
un mundo maravilloso en el que nada se explica, por fortuna...»
Hay que tomarse esta película
como un deseo: solamente hay que cerrar los ojos y dar tres vueltas.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 16/04/2006

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