La Juana de Arco de Bresson no es la Juana de
Arco de Dreyer. Evidentemente. Tampoco tendría por qué serlo, pero al ver la de
Bresson a uno le asalta el chiste. La de éste es mucho más respondona y
rebelde, más ligera y hasta casi especuladora, dentro de un metraje demasiado
apretado y urgente. La película no respira casi en ningún momento y en el
culminante se parece más a un trámite documental que a un instante de infinito
dolor. Carece de misticismo, es fría y precipitada. Una pequeña decepción,
aunque tenga planos muy rescatables. Y es que, claro, a lado de la lectura de
Dreyer cualquier cosa palidece.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 20/06/2008

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