Más cercana a las alucinaciones
de Linda Perhacs que a las de cualquier otra, Ruthann Friedman no hace sino
engordar la nómina de pequeñas leyendas de los últimos sesenta, con canciones
normalmente desprovistas de arreglos, pero con los suficientes recodos
melódicos para desplegar la suficiente maestría evocadora, poética. La
excepción es la pieza “Carry on (Glittering dancer)”, que entronca con grupos
de pop elegante como Weekend. Tendré que parar algún día.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 11/12/2006

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