Dime qué escuchas, lees y observas, y te diré quién eres. Bid, veterano corsario de la nave encantada de The Monochrome Set -uno de esos grupos-fetiche que, como TV Personalities o Subway Sect pertenecen a esa franja de combos inclasificables e impredecibles que forman el nebuloso puente entre la new wave y el pop independiente de los ochenta-, tiene ahora en Scarlet’s Well, su último proyecto, el viento de cara de nuevo para hacer las delicias de los más exigentes comensales, grandes y pequeños, a este lado del mapa. Las razones son poco menos que evidentes: sutil y resplandeciente talento melódico, innegable sentido del humor, mucho swing, inevitable contagio, sátira bendita, Romanticismo militante, inocencia... en definitiva, múltiples y convenientes frecuencias para armar este collage de fina orfebrería folk-pop, haciéndose escoltar además por algunos ilustres de lo mejor del indie británico de todos los tiempos. Un maravilloso mundo plagado de piratas, laberintos, luminosos espíritus burlones, dulces sueños perturbadores y encantadoras damiselas de otras épocas. Tres de los cinco álbumes que conforman hasta ahora su imprescindible discografía lideran la cuestión: el iniciático “Strange letters”, el cenagoso “The Isle of the blue flowers” y sobre todo el último, “Black tulip wings”, la obra maestra definitiva, su disco más completo y, curiosamente, fresco e inmediato, si, como si de la primera grabación de sus vidas se tratara. Manejan a su antojo guiños, casualidades y correspondencias varias: They Might Be Giants (“You can´t get the staff”), The Specials (“The Stars that fall of hairy Tim”), The Pogues (“Evening star”) e incluso bandas sonoras como las de James Bond (“Salamander”), ingredientes siempre pasados por la batidora de su propia distinción y grandeza. Pero, además, una de las claves que marcan la diferencia casi con respecto al resto del planeta: unas referencias literarias –Alfred Tennyson, Christina Rossetti, Edgar Allan Poe, Lewis Carroll...- aplicadas a la perfección a su discurso, milagrosamente idénticas a las de quien esto escribe, que les dan ese plus con el que no nos pueden hacer otra que enamorar hasta el infinito. Si a todo esto añadimos un directo más que consistente y un cuidado diseño gráfico que quita el hipo, tenemos, si, hoy por hoy, a nuestro grupo favorito.
El continuado esplendor de un Peter Pan sobrado de argumentos y resultados.
El puto amo, en definitiva. Siempre a sus pies, caballero.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 26/09/2006

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