Simon Warner, "Waiting Rooms" (1997)





Una espesa bruma cubre toda la trayectoria de Simon Warner. Tan desenfocada e inasible como la inquietante portada de su primer y único álbum hasta la fecha, el casi inencontrable “Waiting rooms”, publicado hace algo más de diez años y, por tanto, ya perdido en el tiempo. Con sustentos espirituales como Walker y Brel, su disco sólo debería situarse entre otros contemporáneos, en concreto el “Casanova” de The Divine Comedy y el “Beyond the sun” de Billy McKenzie. Pero con sitio propio, sin la levedad irónica de Neil Hannon y gracias a una voz furibunda, rabiosa y armada con más acritud que la de estos dos últimos ejemplos. Un tono vocal rugoso que le hace aproximarse someramente a Cave o Waits.
“Waiting rooms” empieza con un breve instrumental que da paso a tres de las piezas más inmediatas, especialmente “Wake up the Street”, lo más cercano a un hit que pudo plantear Warner. Pero cuando llega “Jamboree” la cosa va definitivamente en serio: parece como si el fantasma del ex-lider de Associates, tras ese manto burtoniano, hubiese irrumpido de nuevo en nuestras enclenques existencias. Un purgatorio cotidiano a pesar de los arreglos voluptuosos y aparentemente radiantes que recorren el disco, descubriendo diferentes matices a cada escucha, sorprendiendo a cada una por sus requiebros y ajustes tonales, reafirmando el carácter huidizo pero ya mítico de esta grabación y, en general, de su protagonista.
Completa su exigua discografía una excelente versión del “Desert N'Est Plus en Afrique” de Michel Polnareff, incluida en el tributo a este último.
Dentro del renacimiento “crooner” de los noventa, una de las figuras desgraciadamente más malditas a reivindicar y sacar del injusto abandono al que todavía se ve sometido su efímero y agridulce legado, a la par que espectacular y excitante. Como un fuego artificial impetuosamente volatilizado.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 02/09/2008

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