Swing Out Sister





El flequillo de Corinne Drewery significó la apoteosis del sonido ultrasofisticado, además del sueño inconfesable de muchos tiernos –y no tan tiernos- infantes que rasgaban el dial de la FM de 1987. Todo estaba tan estudiado como el milimétrico corte de pelo de su vocalista: sosteniéndola iban dos músicos –reducidos muy pronto a uno- bregados en algunas de las mejores epopeyas post-punk (A Certain Ratio, Magazine), reciclados para la ocasión en firmes revestimientos de pop cuadrado y refinado, perfectamente empaquetado para copar las listas de éxitos. Y así fue al principio: si dijésemos Swing Out Sister mucha gente podría andar desorientada, pero escuchar un tema como “Breakout” activaría casi seguro los backup’s más recónditos del vulgo. Este fue el tema estrella y más recordado de su primer disco, “It’s better to travel”, pero el disco no andaba cojo precisamente de artefactos análogos: “Twilight World”, “Surrender”, “Fooled by a smile”... logrando una cohesión convincente y definitoria: una obra maestra de soul-jazz-pop blanco sin fisuras reseñables veinte años después. “Kaleidoscope World”, su continuación, es un disco a la altura si no incluso más completo aún, con hits formidables y químicamente perfectos del tipo “You On My Mind”, “Where In The World” o “Precious Words”. Y casi hasta aquí puedo leer, porque en los noventa, ya pasado el carro de su sonido distintivo, sobrevivieron con insípidos álbumes –sólo reconocidos en Japón, esa especie de país convertido en ONG cultural de occidente-., a cual más poco inspirado, sin esos singles pasados tan rotundos y atractivos, y escorándose según el día hacia el nefasto trip-hop que aburre tanto hasta a las ovejas. Sería en 2002 cuando tiene lugar su inesperada resurrección, en el atmosférico “Somewhere Deep in the Night”, donde su amor por Bacharach y David se muestra más que nunca sin tapujos y donde recuperan el brillo perdido del que, desgraciadamente, vuelven a prescindir en sus últimas producciones.

Sus citados tres grandes discos, a colocar cerca de los de Everything But The Girl, Saint Etienne o Pizzicato Five. El colmo post-moderno del sonido de ascensor.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 19/10/2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario