Desbordante, impredecible y otras tantas más,
Simon Fisher Turner fue erigido en la segunda mitad de los ochenta como rey
bastardo del pop esquinado, y esta es la joya de la corona. Una deslumbrante
colección de canciones atemporales, muy de su mundo, que también podría ser el
de Ray Davies, Nick Currie, They Might Be Giants o el primer Marc Bolan. Un rompecabezas
donde todo cuadra a las mil maravillas, con puntos álgidos como “Penny Was A
Tomboy” o “Virgin On The Rocks”: caviar.
Capaz de cualquier empresa: uno de los
precursores/inventores no reconocidos, allá a principios de los ochenta, del
post-rock, del dream pop -y si no me cuentan esa santa barbaridad llamada Deux
Filles-, ariete de la banda sonora, de la experimentación de corazón, de las
versiones exquisitas, del teatro y la televisión... Nunca seremos capaces de
concentrarnos en toda su producción, pero nos vamos conformando con estas
muestras de especulación postmoderna que hacen tanto bien a la dieta. Cómo nos
lo decías, /duffen: Geniazo.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 20/02/2007

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