Vinicius Cantuária





Vinicius Cantuária pudo sacrificar su carrera musical cediendo exclusivamente su escritura a otros –son realmente prodigiosas sus colaboraciones con Caetano-, pero afortunadamente para el común de los mortales con un mínimo de agudeza y sensibilidad, desde hace algo más de diez años afianzó una carrera personal que tuvo en los ochenta varios documentos de la época, con una onda expansiva muy local y que nos encantaría paladear. Desde entonces ha publicado una serie de discos muy personales y contemporáneos, a la vez que clásicos, certificando por otra parte ese discurrir tan natural y saludable con las conexiones neoyorquinas –donde vive actualmente- que en otros panoramas es tan extraño o directamente inexistente, evidenciando el poder de permeabilidad de la música brasileña, todo un universo aparte y sin parangón con cualquier otra escena musical, a excepción de la inglesa y norteamericana.
A la espera de descubrir su nuevo álbum, que debe estar ya casi a punto, nos hemos dejado arrastrar mucho últimamente con su “Silva” de hace un par de años -el mejor junto con “Tucumã”-, un trabajo fino y sin fisuras, donde el autor de “Maravilhar” desgrana con aparente sencillez todo su arsenal afectivo, mecido por su cálida guitarra y aderezado aquí y allá con arreglos electrónicos que no perturban ni por un instante su discurso corcovado y crepuscular.
Ineludible.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 24/08/2007

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