De publicarse ahora por primera vez el álbum
de debut de Virginia Astley, aquel “From Gardens Where We Feel Secure” de 1983,
seguramente sería considerado la última maravilla post-folk del momento. Sin embargo,
hace 24 años pasó más que desapercibido, excepto para un sector muy
restringido. Recordaba, entre ensoñaciones y efectos especiales, a los
instrumentales del “Bryter layter” de Nick Drake, y al Eno más atmosférico de
los setenta, todo ello sin cantar ella aún. El recopilatorio del mismo año de
publicación, “Promise Nothing”, mostraba aún más registros, como el gothic pop
y, si, los primeros apuntes de proto-new age –esos coros impúberes tan
característicos-, ya con su voz entre infantil y ultra-etérea. Tres años
después, y con colaboraciones con gente como Martin Stephenson entre medias,
publica su mejor disco, con el que ilustramos hoy, el más pop y emocionante,
mano a mano con David Sylvian incluido. Despojándose uno de tópicos y
prejuicios iniciales, una artista muy personal con una trayectoria más que
rescatable, de variados recovecos.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 24/01/2007

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