En nuestra improvisada suite de cadáveres
exquisitos, hoy queremos velar por la memoria de Billy Mackenzie, a un poco más
de diez años vista de su renuncia voluntaria a seguir sorteando el engañoso
apogeo de la mañana. En uno de esos instantes insondables de la Noche del Alma,
el ex-Associates –esplendor y ruina en los charts y en la por entonces
imprecisa realidad de los crooners post-modernos- purga sus fantasmas y,
mientras hace las maletas hacia otra vida secreta y fastuosa, nos deja para la
posteridad este impresionante documento, de escucha obligatoria para todo aquél
que fraternice con los preceptos de Walker, Almond, This Mortal Coil, Sylvian
y, claro claro, Bowie: buenos padrastros a los que atenazarse.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 07/06/2007

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