Del Crepúsculo**, de Ernest Stadler






En capillas con techos inclinados, destruidas mazmorras
y cristales de color rojo fuego como adormidera y verde como perlas
y altares de mármol sobre azulejos desvencijados
vi marchitarse las noches como aguas doradas:

el débil humo disperso entre las cimbreantes agujas
colgaba todavía como niebla que se tambalease en el aire frío;
sobre arbustos escarlata los cuencos brillantes de ámbar
nadaban como milagros del fondo marino en el aroma azulado.

En nichos crepusculares las viejas dulces madonnas
sonreían cansadas y contentas desde un brillo dorado y circular.
Enroscándose en mí, me mantenían erguido sueños goteantes,
un murmullo de canciones me arrullaba felíz.

No me despertaron ni la callada tentación de un suspiro en la revuelta
primavera ni la embriaguez de los aromas en las noches de estío:
pálidas a lo lejos sonaron blancas campanas…
verde desde la cúpula se escurría la dorada luz…

(1883-1914)




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 07/03/2008

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