En capillas con techos inclinados, destruidas
mazmorras
y cristales de color rojo fuego como
adormidera y verde como perlas
y altares de mármol sobre azulejos
desvencijados
vi marchitarse las noches como aguas doradas:
el débil humo disperso entre las cimbreantes
agujas
colgaba todavía como niebla que se tambalease
en el aire frío;
sobre arbustos escarlata los cuencos
brillantes de ámbar
nadaban como milagros del fondo marino en el
aroma azulado.
En nichos crepusculares las viejas dulces
madonnas
sonreían cansadas y contentas desde un brillo
dorado y circular.
Enroscándose en mí, me mantenían erguido
sueños goteantes,
un murmullo de canciones me arrullaba felíz.
No me despertaron ni la callada tentación de
un suspiro en la revuelta
primavera ni la embriaguez de los aromas en
las noches de estío:
pálidas a lo lejos sonaron blancas campanas…
verde desde la cúpula se escurría la dorada
luz…
(1883-1914)
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 07/03/2008

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