En al menos dos momentos se plantea la disyuntiva, cuando no terrible
paradoja, de reclamar, por parte de las autoridades eclesiásticas, “más
pruebas, indicios más claros” en un asunto que escapa a sus dominios, que
intenta distorsionarse con leyendas sobre elfos, fantasmas u otros seres
escurridizos. Contradictorio en una institución que ha basado desde siempre sus
cimientos en la fe ciega y ese "sentimiento de dependencia absoluta”.
Sobre esta sutileza bascula toda la narración, de exquisita factura técnica,
con Jennifer Jones (convincentemente evolutiva) y la participación ‘camp’ del
grandísimo Vincent Price (¿el mejor actor de todos los tiempos?) como pilares
sobre los que descansa esta película ‘basada en hechos reales’ (más leña para
la lógica), uno de los films sobre las apariciones marianas por excelencia y
mucho más allá de esta etiqueta, como salta a la vista después de presenciar
todo su metraje.
Claro.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 05/03/2008

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