ALTAR, s. Sitio donde
antiguamente el sacerdote arrancaba, con fines adivinatorios, el intestino de
la víctima sacrificial y cocinaba su carne para los dioses. En la actualidad,
el término se usa raramente, salvo para aludir al sacrificio de su tranquilidad
y su libertad que realizan dos tontos de sexo opuesto.
BODA, s. Ceremonia por la que dos
personas se proponen convertirse en una, una se propone convertirse en nada, y
nada se propone volverse soportable.
CARRO FÚNEBRE, s. Cochecito de
niños de la muerte.
DESTINO, s. Justificación del
crimen de un tirano; pretexto del fracaso de un imbécil.
EPITAFIO, s. Inscripción que, en
una tumba, demuestra que las virtudes adquiridas por la muerte tienen un efecto
retroactivo.
FE, s. Creencia sin pruebas en lo
que alguien nos dice sin fundamento sobre cosas sin paralelo.
GENEALOGÍA, s. Estudio de nuestra
filiación hasta llegar a un antepasado que no tuvo interés en averiguar la
suya.
HIPOGRIFO, s. Animal, ahora
extinguido, que era mitad caballo y mitad grifo. El grifo en sí era un animal
compuesto, mitad león y mitad águila. El hipogrifo, pues, sólo era un cuarto de
águila, o sea dos dólares con cincuenta céntimos en oro. El estudio de la
zoología está lleno de sorpresas.
IDIOTA, s. Miembro de una vasta y
poderosa tribu cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre
dominante. La actividad del Idiota no se limita a ningún campo especial de
pensamiento o acción, sino que "satura y regula el todo". Siempre
tiene la última palabra; su decisión es inapelable. Establece las modas de la
opinión y el gusto, dicta las limitaciones del lenguaje, fija las normas de la
conducta.
JUSTICIA, s. Artículo más o menos
adulterado que el Estado vende al ciudadano a cambio de su lealtad, sus
impuestos y sus servicios personales.
LOCURA, s. Ese "don y divina
facultad" cuya energía creadora y ordenadora inspira el espíritu del
hombre, guía sus actos y adorna su vida.
MAUSOLEO, s. La última y más
divertida locura de los ricos.
NOVELA FANTÁSTICA, s. Obra de
ficción que no rinde pleitesía al Dios de las Cosas que Son. En la novela, el pensamiento
del escritor está atado a la verosimilitud, como un caballo al palenque, pero
en la novela fantástica se pasea a voluntad por todo el reino de la
imaginación, libre, sin ley, sin rienda ni freno. Nuestro novelista es una
pobre criatura (como diría Carlyle), un simple reportero. Puede inventar los
personajes y la trama, pero no imaginar algo que no pueda ocurrir, aunque toda
su narración sea una candorosa mentira. Por qué se impone esta dura condición y
"arrastra a cada paso una cadena cada vez más larga", que él mismo ha
forjado, es algo que tratará de explicarnos en diez volúmenes, sin iluminar en
absoluto su negra y absoluta ignorancia en la materia. Hay grandes novelas,
porque grandes escritores han desperdiciado su talento para escribirlas, pero
lo cierto es que la ficción más fascinante que existe sigue siendo "Las
mil y Una Noches".
OPTIMISTA, s. Partidario de la
doctrina de que lo negro es blanco. En cierta oportunidad un pesimista pidió
auxilio a Dios. Ah --dijo Dios--, tú quieres que yo te devuelva la esperanza,
la alegría.
--No --replicó el pesimista--. Me
bastaría si crearas algo que las justificara.
--El mundo ya está todo creado
--repuso Dios--, pero te olvidas de algo: la mortalidad del optimista.
PESIMISMO, s. Filosofía impuesta al
observador por el desalentador predominio del optimista, con su esperanza de
espantapájaros y su abominable sonrisa.
R.I.P. Abreviatura distraída de
"requiescat in pace", con que se testimonia una indolente buena
voluntad hacia los muertos. Según el erudito doctor Drigge, originariamente
significaba "reductus in pulveris", o reducido a polvo.
SEPULCRO, s. Lugar en que se
coloca a los muertos hasta que llegue el estudiante de medicina.
TUMBA, s. Pabellón de la
Indiferencia. Actualmente el consenso general inviste a las tumbas de cierta
santidad, pero cuando han estado ocupadas mucho tiempo, no se considera pecado
abrirlas y saquearlas; el famoso egiptólogo doctor Huggyns explica que una
tumba puede ser inocentemente "visitada" cuando su ocupante ha terminado
de oler, pues eso significa que ha exhalado toda su alma. Esta razonable
opinión es unánimemente aceptada por los arqueólogos y ha dignificado
considerablemente la noble ciencia de la Curiosidad.
UNA VEZ, adv. Suficiente.
VIDA, s. Especie de salmuera
espiritual que preserva al cuerpo de la descomposición. Vivimos en diario temor
de perderla; cuando se pierde, sin embargo, no se la echa de menos. La pregunta
"¿Vale la pena vivir?" ha sido muy debatida, en particular por los
que opinan que no; algunos de ellos escribieron extensos tratados en apoyo de
esa idea y, gracias a un minucioso cuidado de su salud, disfrutaron durante
muchos años los honores de una exitosa controversia.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 27/03/2006

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