De los cuatro álbumes oficiales
con la etiqueta Tynannosaurus Rex, el más inspirado y delicioso es el tercero,
“Unicorn”, de 1969, con grandes canciones como “Chariots of Silk”, esa
preciosidad llamada “The Throat of Winter”, o “Nijinsky Hind” y “The Misty
Coast of Albany”. Un formidable disco-puente entre los delirios pastorales y
psicodélicos de los dos primeros discos – y esos textos tan enfebrecidamente fantasiosos
y poéticos-, y la creciente electrificación de sus canciones, que luego
alcanzaría su punto álgido en los im-pres-cin-di-bles “Electric Warrior” y
“Slider”, ya con la etiqueta recortada a T. Rex. Además, en la edición
extendida de “Unicorn”, podemos recuperar singles de la época con ese sello
vacilón tan propio de Bolan como “King Of The Rumbling Spires” que luego
desarrollaría de manera tan magistral años después.
Reivindicar la figura de Marc
Bolan nunca es asunto baladí. Siempre será necesario, y además absolutamente
justificable: aparte del saqueo estilístico que durante años han practicado
figuras como Prince o grupos como The Auters, conviene recordar “homenajes” tan
evidentes y presentes como “White Collar Boy”, en el último de Belle & Sebastián.
Y es que Marc siempre tendrá ese encanto y ese carisma tan fulgurantes a los que
sólo podía hacer frente en sus mejores días David Bowie.
Toda una star, de las que ya no
quedan.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 24/03/2006

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