En el fondo su trayectoria fue tan errática
como curiosa: de trovador acústico en sus inicios a émulo de Peter Hammill con
ínfulas new wave en la recta final de su carrera. Si por algo debe pasar a la
historia Duncan Browne y con letras de honor es por este disco de debut que
roza la perfección formal, tanto en melodías como arreglos. “Give Me Take You”
tiene el encanto de los discos únicos, del momento único de una inspiración a
borbotones que ya nunca volvería a repetir (su segundo disco, “Duncan Browne”,
cinco años después, insertaba latigazos eléctricos que deslucían y
desorientaban un cancionero que debería haber corrido mejor suerte, anticipando
las intenciones rockero-sinfónicas de álbumes posteriores).
Acotándonos al primer disco, ya desde la
portada artúrica a la canción inicial –y titular- encontramos muchas pistas de
lo que incluye el resto del contenido: arreglos abigarrados por barrocos sobre
colchón folk cubierto con coros de pop grandilocuente. Es decir, como si Brian
Wilson hundiese sus intereses en el Medievo. Las melodías ‘beatle’ también
tienen una importante cuota, e incluso asoman cadencias propias de Ray Davies o
el más primerizo Syd Barrett. Sin embargo, los despistados han querido ver en
este disco ante todo un preámbulo de Nick Drake (“Give Me Take You” se publicó
en 1968), con el que sólo comparte cierta ensoñación y algunos arreglos tipo
Bach, pero del que a su vez se encuentra muy alejado en introspección, tono
vocal y melodías. Quizás los parecidos se ajusten más a la hora de calibrar las
repercusiones de los debuts de ambos, con muy buenas críticas pero escasísima
repercusión comercial.
“Give Me Take You” es un disco repleto de
azúcar, de buenas y redondas canciones, amables en su formalismo e intachables
en su estructura: “On the Bomsite” o “Alfred Bell”, de las más instantáneas, y
de las que se incluyeron en su versión extendida diferentes tomas desde
variados ángulos, son inmejorables ejemplos.
Tras cuatro discos muy espaciados en el tiempo
y la composición de varias bandas sonoras, Duncan Browne desapareció del mundo
a principios de los noventa, y con su muerte diferentes quinielas fueron
surgiendo en el tiempo: ¿habría vuelto auspiciado por el revival folk que aún
hoy nos invade defendiendo su primera época, o habría retornado en otra
imprevisible reconversión artística?. ¿Qué valor daríamos ahora a este disco si
no hubiese existido una carrera posterior?
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Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 14/04/2008

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