Edwyn Collins





Se hizo esperar el debut de Edwyn Collins en solitario. Después de dos singles en 1987, se reconvirtió definitivamente dos años después en el nuevo rocker ‘fin de siècle’ con el aclamado “Hope and despair”, un disco ecléctico son un single perfecto como “50 shades of blue”, las trepidantes “Testing time” y “Let me put my arms around you”, el country-pop de “Pushing it to the back of my mind” o esa maravilla de “The measure of the man”, la que más recuerda a su antiguo grupo. Fue en aquella temporada el rabioso presente del rock’n’roll.
“Hellbent on Compromise”, sin embargo, no se hizo esperar ni la mitad y poseía uno de los mejores arranques de su carrera: “Means to an end”, “You poor deluded Fool” o “Take care of yourself” son perlas distintivas de su repertorio.
“Gorgeous George” es su disco más famoso, aunque sea principalmente por “A girl like you”, ese hit infeccioso que dignificara las listas de éxitos por unos momentos, pero seguramente sea también su mejor disco, porque contiene el mayor número de grandes canciones: “Out of this World”, “If you could love me”, “Low expectations”, “Make me feel again”, la plenitud del escocés.
“I’m not following you” no tuvo excesivas buenas críticas en su momento, pero es típico caso de álbum que gana muchísimo con el tiempo, porque tiene buenas canciones por todos los lados: “No one wave goodbye”, “Country rock”, o la joya de la corona: “For the rest of my life”. Mención especial a la aparición estelar de Mark E.Smith en “Seventies night”, embutido en su papel de Travolta del alcantarillado.
“Doctor syntax” apareció cinco años después, en 2002, para certificar ese estilo perfecto de Edwyn donde se dan la mano con pasmosa naturalidad lo sintético y lo acústico en su sonido. Más arsenal de alto voltaje: “Never felt like this”, “Splitting up” o ese tramo dance apoteósico con “Johny teardrop” o “20 years too late”.
Y llegamos a “Home again”, su más reciente trabajo, tras ese punto de inflexión a vida o muerte que le tuviera contra las cuerdas por dos malditas hemorragias cerebrales. No sorprende su acostumbrada inspiración, pero si llama la atención lo espartano del disco, sonora y melódicamente hablando. Sin lugar a dudas, su disco más folk y más alejado de los sofisticados tiempos del zumo de naranja (contrariamente a lo que se ha leído últimamente por ahí), con preciosidades como “Home again”, “A heavy sight”, “Leviathan” y ese decisivo tramo final con “One track mind” y “Then i cried”.
Conmovedora vuelta triunfal a la que ya sólo le resta el remate del inminente directo, encima rodeado de buenos (e ilustres) amigos e ídolos. Nos vemos a la vuelta.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 16/11/2007

No hay comentarios:

Publicar un comentario