No es nada fácil presenciar un concierto donde
te desarmen desde la primera canción, donde el nivel no decaiga en ningún
momento o donde el grupo transmita con detallada precisión cada uno de esos
mágicos momentos, ajenos a la exhibición gratuita o a la trivialidad. Recuerdo
que temblamos. Edwyn se pasó mucho con todo: con el repertorio, con el
acompañamiento, con su simpatía, su energía y su entrega. No debía haberse
esforzado tanto, pero es que quizá no le sale de otra manera, no puede simular lo
que sale de un corazón hirviendo que nunca quiso parar. Roddy Frame fue sus
brazos y el resto alas con las que despegar lejos de cualquier preocupación o
temor.
En realidad, cualquier palabra es inútil para
tratar de expresar lo vivido este lunes. Me lo enmarca y me lo envuelve para la
posteridad: Edwyn Collins, héroe total y concierto de la vida, claro.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 21/11/2007

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