Protegidos de Décima Víctima e
igualmente dentro de la escudería de Grabaciones Accidentales, el grupo de los
hermanos Palomo, o lo que es lo mismo, El Último Sueño, se convirtieron en la
perla oculta de la independencia madrileña de los años ochenta. Tan sólo les
contemplan un ep, “El túnel del tiempo” (1982), y un single, “El silencio de
los cisnes” (1984), pero fue suficiente para crear uno de los mitos más
fascinantes e injustamente olvidados del pop nacional. Más allá de las socorridas
influencias del momento -Joy Division y sobre todo The Cure-, El Último Sueño
hilaron aún más fino y realzaron su fugaz discografía con ecos de otras
selectas formaciones del momento como The Teardrop Explodes (esas trompetas),
Orange Juice o The Happy Family (el pistoletazo de salida de esa leyenda
llamada Nick Currie). Aunque por encima de guiños y deudas, andaban sobrados de
genio y personalidad. Melodías tímidas pero hermosas, letras sumamente
preciosistas y emotivas y arreglos de una elegancia inusitada (esas
rudimentarias cuerdas tan agradecidas).
“El silencio de los cisnes” es
una de las mejores canciones de la historia del pop español, y otras como “No
debiste asustarme” avanzan el sonido de La Dama Se Esconde, grupo con el que
Felipe Palomo llegó a colaborar y firmar otra de las más bellas composiciones
de la música de aquí: “Un error de apreciación”. En general todas las canciones
de El Último Sueño son diamantes en bruto siempre dispuestos a que los buenos
amantes de pop intimista de sombría exquisitez los descubran y queden rendidos
irremediablemente. Uno de los secretos mejor guardados del pop doméstico que
pide a gritos una reedición íntegra como Dios manda, rescate que, todo sea
dicho de paso, algunos no andamos muy convencidos que pueda ver la luz alguna
vez.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 07/02/2006

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