En los barcos que bogan*, de Georg Heym





En los barcos que bogan
de largo hemos pasado.
Quienes eternamente descendemos,
errantes, por inviernos que relucen,
siempre llegamos más allá,
bailando sobre el mar isleño.
La marea pasó muy a lo lejos
y sonó el cielo a vacío.

Cuál es la ciudad, dime,
a cuya puerta no estuve sentado.
¿Por ella, tú, cuyos rizos yo cortaba,
pasó acaso tu pie?
Bajo la tarde moribunda
alcé la luz para buscarte
-quién descendiera por ahí-
eternamente, ay, entre rostros ajenos.

Te llamé entre los muertos,
en los lugares solitarios
en donde viven los difuntos,
tú no estabas allí.
Y me fui por los campos
bajo los árboles que un viento hace inclinar
mientras se yerguen en el cielo frío,
deshojados ya todos a causa del invierno.

He mandado buscar
a cuervos y cornejas,
y en el amanecer se disiparon
sobre las tierras deslizantes.
Pero como las piedras al llegar la noche
cayeron con voz triste,
llevando en sus férreos picos las coronas
hechas de hierba y paja.

Escucho a veces tu voz
que con el viento pasa,
tu mano que, con levedad,
roza mis sienes entre sueños.
Todo ocurrió hace ya mucho tiempo
y ahora vuelve otra vez,
anda arropado en luto
esparciendo ceniza alrededor.

(1887-1912)




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 12/03/2008

No hay comentarios:

Publicar un comentario