En los barcos que bogan
de largo hemos pasado.
Quienes eternamente descendemos,
errantes, por inviernos que relucen,
siempre llegamos más allá,
bailando sobre el mar isleño.
La marea pasó muy a lo lejos
y sonó el cielo a vacío.
Cuál es la ciudad, dime,
a cuya puerta no estuve sentado.
¿Por ella, tú, cuyos rizos yo cortaba,
pasó acaso tu pie?
Bajo la tarde moribunda
alcé la luz para buscarte
-quién descendiera por ahí-
eternamente, ay, entre rostros ajenos.
Te llamé entre los muertos,
en los lugares solitarios
en donde viven los difuntos,
tú no estabas allí.
Y me fui por los campos
bajo los árboles que un viento hace inclinar
mientras se yerguen en el cielo frío,
deshojados ya todos a causa del invierno.
He mandado buscar
a cuervos y cornejas,
y en el amanecer se disiparon
sobre las tierras deslizantes.
Pero como las piedras al llegar la noche
cayeron con voz triste,
llevando en sus férreos picos las coronas
hechas de hierba y paja.
Escucho a veces tu voz
que con el viento pasa,
tu mano que, con levedad,
roza mis sienes entre sueños.
Todo ocurrió hace ya mucho tiempo
y ahora vuelve otra vez,
anda arropado en luto
esparciendo ceniza alrededor.
(1887-1912)
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 12/03/2008

No hay comentarios:
Publicar un comentario