Hay un campo de rastrojos, cae en él lluvia
negra.
Hay un árbol castaño que está solo.
Hay un viento que silba alrededor de las
chozas vacías.
Qué triste es esta tarde.
Delante de la granja
la dulce huérfana aún recoge las escasas
espigas.
Sus ojos muy abiertos y dorados pacen en el
crepúsculo
y su seno aguarda al novio de los cielos.
De regreso al hogar
los pastores toparon con el dulce cuerpo
podrido en los espinos.
Soy una sombra, lejos de poblados oscuros.
De Dios bebí silencio
en la fuente del bosque.
Un metal frío deja huella en mi frente.
Mi corazón lo buscan las arañas.
Hay una luz y se apaga en mi boca.
De noche me encontré en un matorral,
erizado de escoria y de polvo de estrellas.
En los avellanos
sonaron de nuevo ángeles cristalinos.
(1887-1914)
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 22/03/2008

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