De
momento sólo conocemos de este chico su “Mars Pennsylvania” (disco de debut) y
el último hasta la fecha “The Pillowmaker”, pero no tardaremos en llegar a la
calle de en medio, porque lo de John Southworth nos ha convencido y enamorado.
Imposible no quedar prendados del arranque de una discografía como “Man If We
Could Surf Forevermore”, tan burlón y juguetón como entrañable. Esas serían
definiciones perfectas para situar a este canadiense enfermo de la canción pop
perfecta para cualquier época del año, con un conocimiento a conciencia del
medio. Puro clasicismo, que hunde sus raíces en el music-hall, el pop de
finales de los cincuenta, principios de los sesenta, lo soleado de los setenta,
la new wave… El primer disco está teledirigido por Burt Bacharach y aunque sólo
fuera por la subyugante “Girl on the Moon”, ya merecería un lugar en el cielo.
Pero hay muchísimas más razones en el resto de canciones. También podríamos
hablar de escultores o médiums como Andy Partridge. Eso si, donde ha dado de
pleno en la diana es en su último disco, ese monumento a la miniatura pop
acentuado en su vertiente folk, y donde conviven Cohen, también Brian Wilson,
Elvis Costello, otra vez Bucharach y hasta asoma un Syd Barrett en plena
conciencia de sus facultades. Lo de Southworth es enciclopédico, pero también
genial y perturbador, y si no ahí están “Eyes Are the Flowers”, “Moon on fire”
y en general el grueso de las 19 composiciones de este fantástico reescritor de
canciones. Ahora mismo parece que hay muchos como él, pero poquísimos se salen
tanto, y sin alzar la voz. Sólo para espíritus tozudamente románticos. No se
recomienda: se respira.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 26/03/2008

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