Les amours d'Astrée et de Céladon (Eric Rohmer, 2007)





Felizmente anacrónico, Rohmer gasta uno de sus últimos cartuchos (¿el último?) para seguir poniendo tierra de por medio respecto a todo el cine actual, en las antípodas de cualquier efectismo o urgencia. Su mirada sigue tan fría y serena como siempre, describiendo con pulcra sencillez una historia clásica rayana en lo empalagoso que, sin embargo, resiste con oficio gracias a un despojamiento casi total de cualquier artificio formal, centrándose en una trama imperecedera y eterna con escrupulosa fidelidad a las fuentes sobre las que se sustenta y por las que se desliza su nueva película. Lo importante aquí­ son los trazos internos, el argumento en su cogollo fundamental, eludiendo brochazos abigarrados que puedan desorientar al espectador preocupado ante todo por la melodí­a frente a los arreglos. Al margen.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 24/09/2007

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