El Ejército de Salvación, aparte de ser uno de
los mejores nombres posibles para un grupo, fue el proyecto de José Antonio
Pérez, colaborador de la prensa especializada, fan, transformista y mil cosas
más. Aquí realizó, entre finales de los ochenta y principios de los noventa, un
ejercicio de travestismo sonoro donde pasó directamente del pop electrónico de
sus inicios a los sonidos del arrabal, aflamencados, salseros y canallas sin
apenas anestesia. “Canciones de miseria y soledad” fue su único álbum, donde
conviven Rubén Blades y Ray Heredia con total naturalidad y atrevimiento. Un
arrojo loable y profano que se traduce en una escueta colección de canciones
con unos textos de un salvajismo preciso, de una cotidianeidad desarmante y
desgarradora. Historias de desahuciados, desposeídos y marginales del corazón y
la vida, descritas con conocimiento y destreza.
Complemento perfecto para los fans de
Claustrofobia -Pedro Burruezo produce y compone una de las canciones- ,
especialmente los del disco “Encadenados”, esa obra maestra definitiva, aunque
José Antonio cante estas canciones desventuradas con mucho más distanciamiento
que Burruezo. Pérez resurgirá de sus cenizas años después con su actual
proyecto, Violeta Gómez, y vuelta a los sonidos sintetizados en forma de
bombonas disco-dance igual de valientes y provocadoras que siempre. Bien
imprevisible.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 26/09/2007

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