La mayoría de los personajes sienten la
llamada irreprimible de los bosques, escenarios inescrutables y alegóricos
donde colisiona el mundo antiguo y fabuloso con el moderno y absurdo,
confrontación de la que el Romanticismo fue espectador de primera mano. Y Tieck
uno de sus más deliciosos e infravalorados cronistas.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 27/09/2007

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