En la última década muchos han sido los grupos
que han destapado en tarro de los XTC, con un denominador casi común: su
primera etapa, la más rabiosamente new wave. Pero parece que dicha influencia
se termina a la altura de “English Settlement” y casi nadie se ha atrevido
hasta ahora en ahondar en etapas posteriores de los de Swindon, mucho más
refinadas, sofisticadas y escrupulosas. Y ahí es donde entra en juego Martin
Newell y sus diferentes proyectos (Cleaners From Venus, Brotherhood of Lizards,
etc). Pero no estamos hablando de un recién llegado al calor del hype, ni mucho
menos –aunque de haber surgido ahora podría haber sido carne de NME-, pues
Martin es casi contemporáneo de Andy Partridge y Colin Moulding. Primero al
frente de una de las ‘cassette bands’ por excelencia, los Cleaners From Venus,
y desde principios de los ochenta, se encargó de dar su buen lustre a la
segunda división británica con múltiples grabaciones caseras donde daba rienda
suelta a sus referencias favoritas: The Kinks, The Beach Boys, The Beatles, Syd
Barrett… ya saben. Bases programadas sobre viñetas de pop urgente, atemporal y
melódicamente destinadas a ocupar un lugar honorífico a la hora del té. ¿Les
suena?. Podía tratarse de un grupo a rebufo de los de Partridge, y quizá
realmente lo hayan sido siempre, pero cuando uno detecta en su primer disco
oficial, “Under wartime conditions”, publicado dos años antes que “Skylarking”
varias canciones –como el caso de “Drowning Butterflies”- que podrían haber
formado parte de la obra maestra de XTC, uno ya no sabe qué pensar.
Martin Newell también tuvo sus particulares
Dukes Of Stratosphere, no se vayan a creer, un pelín más folk y menos
psicodélicos, eso si. The Brotherhood of Lizars fueron otro ejemplo de la
humilde maestría de Newell, repleta de bellas canciones donde lo que menos
importa es la originalidad, sino el despertar de las emociones y la fragancia
de unas melodías tan brillantes como explotadas.
Pero para rizar el rizo, a principios de los
noventa por fin se produce el encuentro. Para el disco de debut en solitario de
Newell va a ser el mismísimo Andy Partridge quien oficie no sólo de productor,
sino de multiinstrumentista y apoyo vocal. El resultado, “The Greatest Living
Englishman” sin duda satisfará a los fans de discos como “Nonsuch”, donde el
vampirismo que ejerce Partridge sobre las canciones de Newell adquiere tintes
cercanos a la obscenidad. Sea como fuere, un disco formidable –lleno de
canciones excelsas: “Befote the hurricane”, “We’ll build the house”, la propia
“The Greatest Living Englishman”-, con ese olor a campiña y esas letras llenas
de costumbrismo típicamente ‘british’ marca de la casa. Una pequeña gran obra
maestra de este hermano carnal de los XTC.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 29/04/2008

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