En busca de Nick Drake. Más oscuro que el profundo mar, de Trevor Dann





“En busca de Nick Drake. Más oscuro que el profundo mar” es el título de la reciente biografía traducida –por fin- al castellano sobre la figura del de Tanworth-in-Arden. Recomendable como todo lo que está relacionado con el personaje que marcó un antes y un después en tantos y que representa, posiblemente, la antítesis de los sesenta y la avanzadilla de los setenta: misterioso, intangible, antisocial, retraído, ausente…
Siempre es saludable hacer un paréntesis de vez en cuando en mitad del aluvión de propuestas de toda índole para regresar y sentarse junto a los clásicos, y Nick Drake como uno de los que más. Refrescar la memoria sobre su trayectoria es enfrentarse una vez más a una verdad abrumadora: el mundo es una basura ahora y en 1969. Y Nick tuvo la pasmosa claridad de interpretar este axioma en toda su crudeza, con ajustada elegancia y lucidez, mientras trataba con conmovedores presupuestos. En “Más oscuro que el profundo mar” desfilan muchos de los que trataron de relacionarse con Drake, los que pasaban por ahí y los que, malditas las prisas, tenían a todo un adalid de la belleza delante de sus narices y años después tuvieron que darse un golpe en la frente. Pero ninguno le conoció. ¿Para qué?, pretender descubrir cómo caminaba y qué pensaba del día a día es ridículo y no tiene ningún interés verdadero. Por tanto el acercamiento a su carrera –y por ende a estas páginas- sólo tiene sentido a través de sus canciones y del magnetismo puro que siguen provocando por encima de tediosos condicionamientos externos.
Mientras muchos siguen buscando al nuevo Nick Drake a través de las décadas y alrededor del presente, tras la recuperación de su imprescindible obra –formada básicamente por sus tres discos oficiales, eternos e increíbles en toda la extensión de la palabra- se hace evidente una vez más la incuestionable conclusión de su carácter único e insuperable (no se esfuercen: él es, junto con Cohen, el puro canon), emulado a duras penas por ingentes cantidades de songwriters y agrupaciones a tiempo parcial a los que siempre le separarán del maestro y su mito el suficiente apego a este valle de lágrimas absurdo y negro.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 24/04/2008

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