Mestizos, orgullosos y arrogantes. La
formación liderada por Juanjo Javierre se vanagloriaba de su condición de
‘grupo de provincias’, a años luz de encorsetamientos, estrechez de miras y
fundamentalismos empobrecedores. Los oscenses tenían que dar sentido a tan comprometedor
nombre de grupo. Empezaron poniendo en practica las enseñanzas de sus viejos
discos de soul y rythm and blues en el disco “Por el día y por la noche”, de
1986, pero si había que ir introduciendo ya percusiones caribeñas y una
canallesca versión del “Te estoy amando locamente” de las Grecas, se hacia tan
ricamente. En “La pócima del amor” (ver portada) ampliaban la paleta de colores
y ensamblaban su ‘sonido Babilonia’, homenaje explicito al mítico “Tropicalia
ou Panis et circenses” en la portada incluido. “Bar Caribe”, “Sentirse bien” o
la ‘espiritual’ “Cuando hable el corazón” son algunos de los pequeños clasicos
que regaban tan esclarecedor álbum. Tras un largo receso, solo animado por el
maxi “Amor es la palabra”, publicaron en 1991 su ultimo disco, “Qué pasa en la
calle”, donde ponen a funcionar las cajas de ritmos y programaciones por dar
consistencia a la palabra evolución, y que propicio gestos torcidos y
deserciones entre su seguidores de siempre y espoleo su definitiva disolución,
confirmando la evidencia de que en un país tan limitado y acomplejado
musicalmente como el nuestro el riesgo y la curiosidad se castigan sin remedio.
Quedan bastantes buenos momentos en la carrera
de estos hijos naturales de Víctor Abundancia, trayectoria original,
comprometida y llena de desparpajo, junto al carisma innegable de Javierre como
vocalista, compensando lo irregular de su textos, entre lo desinhibido y lo
insustancialmente social. Después llegarían Soul Mondo y Nu-Tempo, pero esas
son ya otras historias.
Botas de tacón cubano: ¡esta noche es fiesta!.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 05/10/2007

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