MUERTE RECIÉN NACIDA
I
PARÉCEME hoy la Muerte una niñita
que su agotada madre, la Vida, ha puesto en
mis rodillas
por que seamos amigos y compartamos juegos;
y ver si así mi pecho puede ser reducido
a no encontrar terrores en un rostro tan
dulce;
y ver si así, tal vez, mi corazón cansado
con tus pálidos ojos, Muerte, recién nacidos,
puede reconciliarse, ya sin resentimiento.
¿Por cuanto tiempo, oh, Muerte? ¿Irán nuestros
pies juntos,
todavía de niños, o llegaras a ser
la crecida y auxiliadora hija de mi corazón?
¿En que tiempo, contigo, alcanzaré la orilla
de las pálidas olas que tan bien te conocen
y beberé sus aguas del hueco de tu mano?
II
Y, VIDA, tu señora de mis dichas,
con quien, cuando el pecho latió de lleno y
rápido,
anduve caminando hasta dejar atrás moradas de
hombres,
y en parte alguna pude encontrar retiros a mi
gusto
hasta que sólo bosques oyeron con las olas
nuestros besos,
y dábamos al aire todos los pensamientos de la
muerte;
ah, Vida, ¿y no tendrás al fin una sonrisa
de cariño, ni otra niña más que esta para
darme?
Hijo nuestro fue Amor; e hija la Canción,
cuyos cabellos
se alzaron como llamas, en guirnalda de flores
convertidos;
hijo nuestro fue el Arte en cuyos ojos vio
Dios mundos bien hechos;
ellos sobre el libro de la Naturaleza juntaron
sus alientos
con enlazados brazos en los cuellos como
hartas veces vimos:
¿y hubieron tales de morir, para que vengas,
Muerte, ahora a llevarme?
Londres, 1868.
Cuadro:
Thomas Cole "The Voyage of Life - Old Age", 1848.
El correspondiente grabado
viene incluido en la exposición "La abstracción del paisaje. Del
Romanticismo Nórdico al Expresionismo Abstracto", Fundación Juan March,
Madrid 2007-2008
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 09/10/2007

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