Discípulo de Francisco Alves, llegó como un
terremoto y monopolizó el star-system de la música romántica brasileña de
finales de los años treinta y comienzos de los cuarenta. Sucumbió a ese cisne
llamado morfina que le degradó de manera fulminante, aunque luego le diera
tiempo a regrabar sus mayores éxitos en este recopilatorio que tanto marcó a
João Gilberto o la familia Veloso y que pese a decadencias de todo tipo, o
precisamente gracias a ellas, se convirtió muy pronto en inexcusable y
referencial documento de una época, posiblemente la más gloriosa de aquél país,
mecida ya en el ensueño colectivo. Galán sensibilísimo y vocalista fundamental,
rememorar sus interpretaciones de “Carinhoso”, “Súplica” o “A Jardineira” es
adentrarse en un sonido irrepetible, interpretado de manera prodigiosa y plena
de seductora tensión, como cuando se tiene esa elegancia intrínseca que no es
posible ocultar.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 11/12/2007

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