“Sin emplear otra cosa que los colores de la
naturaleza, y haciendo uso de los aspectos más favorables, los hombres vieron
surgir frente a sus ojos una nueva creación. Corrigió o pulió el paisaje vivo,
no lo transformó. Dejó en libertad las formas de los árboles, que extendieron
sus ramas sin restricción; y donde un roble o un haya eminente escapaban a la
mutilación y sobrevivían al resto del bosque, los limpió de arbustos y de
zarzas, y les restituyó todos los honores para que distinguiesen y diesen
sombra a la llanura. Donde el follaje conjunto de un bosque antiguo desplegaba
su dosel ondulado, y se mantenía venerable en su oscuridad, Kent aclaró sus
hileras más avanzadas, y dejó sólo unos cuantos ejemplares aislados y dispersos
para que suavizasen la proximidad de la oscuridad y mezclasen una luz salpicada
con las sombras así alargadas de las columnas supervivientes.”
“Premisas radicalmente opuestas al jardín
francés -'pues a la naturaleza le horroriza la línea recta'-.”.
A favor del jardín inglés, por tanto.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 10/12/2007

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