Buddy Holly, "Buddy Holly" (1958)





Junto con aquél “The Chirping Crickets”, este álbum homónimo de Buddy Holly conforma la quintaesencia del modus operandi del tejano. Un disco con los suficientes vértices como para seguir considerándolo –casi cincuenta años después- una obra loable y rica en matices. Cohabita el sintomático rock’n’roll, las eternas “Peggy Sue” y “Everyday”, pero también hay canciones como “Valley of tears” o “Look at me”, que marcan la diferencia con respecto a muchos de sus contemporáneos: un fino instinto pop, de cualidades melódicas finas y deliciosas. “Early in the morning” incluso tiene un soterrado swing jazzístico que asusta de lo actual que sigue sonando. Inspirador como pocos (Beatles, Hollies, Costello...), Buddy Holly sigue siendo merecedor de tan alta estima, porque casi todas sus composiciones conservan intacto su aliento y talento, su modernidad discursiva. Tan frescas como el primer día.
Otros son los que han acusado sobremanera el paso del tiempo, Buddy Holly jamás.




Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' el 12/06/2006

No hay comentarios:

Publicar un comentario