Un tratado líricamente perfecto bajo un recio
compromiso estético. Las aventuras de This Mortal Coil jamás pasan de moda,
porque se aferran al sentido artístico de la intemporalidad más acuciante a la
vez que dialogan con el futuro como recurso infalible en su afán de perpetuarse
como apuesta firme y exuberante. Un equipo plagado de galácticos (salvo
excepciones, en la nómina de la mejor época de 4AD, la que va de 1984 a 1991:
Cocteau Twins, Throwing Muses...) al servicio de un guión modélico: temas
propios trufados de excelsas versiones –muchas, hay que recalcarlo, superan al
correspondiente original- que zigzaguean entre lo sugerente, lo refinado, lo
sobrio o lo escalofriante, afiliándose al sentido Romántico de lo Bello y lo
Sublime, renunciando las más de las veces a la banalidad o al puro accesorio.
Difícil quedarse con uno de los tres capítulos
de su discografía. Todos mantienen una línea argumental propia, rigurosa y
lúcida (quizá el primero, “It'll End in Tears” sea el más emblemático), y a su
vez los tres juntos conforman un todo único y categórico: todos a una para
lograr una obra maestra irrepetible y duradera, dejando a un lado afanes personalistas
o vanidosos, o precisamente cultivando todo lo contrario, para sujetar un hogar
insólito e inexpugnable en una noche inabarcable y ciega.
Entrada publicada originalmente en el fotolog de Lenny Leonard 'Primero tomaremos Manhattan' 27/11/2007

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